Craig Dodds, skate y vida urbana en Belfast

En la ciudad del Titanic

Me llamo Craig Dodds, y acabo de entrar en el famoso club de los 27, así que espero que esta no sea la última vez que sepáis de mi. Vengo de Belfast, en Irlanda del Norte, conocida por muchas cosas como la construcción del Titanic (“¡estaba bien cuando salió de aquí!”) y por su desgraciado pasado sectario. Me alegra poder informar que las cosas han cambiado enormemente y Belfast ahora es una ciudad moderna y vibrante que atrae arte y negocios de todas partes del globo.

El skate en Belfast ha sido en gran parte relativamente nuevo y un hobby extraño para aquellos que estaban fuera del espectro de los pelos largos y la jerga callejera. Una enorme falta de comprensión y respeto se impuso alrededor del skate durante bastante tiempo. Cuando empezamos, salir de casa para quedar con tus amigos era una experiencia estresante, muy diferente de ir a pasar un buen rato. Había poca tolerancia hacia los skaters en aquel momento, pero no lo dejamos y su popularidad fue creciendo, así que la gente se acostumbró a vernos y se volvieron más considerados. La tolerancia es algo que en Irlanda del Norte se ha aprendido a utilizar con el paso de los años. En algún momento nuestra perseverancia vio sus frutos y conseguimos nuestro primer skatepark de cemento, lo que nos facilitó la vida a todos: es un sitio genial para socializar y conocer gente nueva, no solo de Irlanda, sino también gente que visita la ciudad de todas partes del mundo.

El skate es conocido por ser increíblemente diverso en temas de raza, sexualidad, etc. Me da la impresión que nuestra lucha eterna por ser aceptados y por intentar ayudar en la comunidad del patín a conseguir las instalaciones que merecemos nos ha unido. Esto ha hecho que seamos un poco como una familia. Sabemos que tenemos que aunar fuerzas si queremos conseguir nuestros objetivos, sea con o sin la tabla. Esto no trata de poner y crear muros, ¡sino de saltar por encima! Hay una gran camaradería en la comunidad en Belfast y en la isla de Irlanda, estamos todos en contacto y organizamos eventos y exposiciones durante todo el año, así nos aseguramos que no vamos a estar mucho tiempo sin vernos.

Más de 10 años en la escena

Mis inicios en el skate empezaron en una pequeña población costera en Irlanda del Norte llamada Newcastle, y que como dice la canción es “where the mountains of Mourne sweep down to the sea”. Mi abuela tenía una caravana y pasábamos la mayor parte del verano allí, así es como descubrí mi pasión por el skate y la fotografía. Una vieja iglesia en el pueblo fue transformada en un skatepark e hizo crecer la escena en Newcastle County Down. También ayudó que había un paseo marítimo perfecto para patinar.

Cogí una cámara no mucho más tarde después de coger mi primera tabla, cuando tenía 14 años, antes de que ningún teléfono tuviese una cámara mínimamente decente. Al instante me di cuenta que esas dos obsesiones me atraían como nada lo había hecho antes. Hasta entonces nunca había entendido del todo lo que quiere decir tener un hobby. En aquel momento ya me di cuenta de que eso iba a ser algo que me duraría muchos años. Cada vez que hago fotos de gente patinando me siguen entrando los nervios por ver si consigo capturar el momento perfectamente, sea por el truco o por el sitio. El timing lo es todo en el patín; puede hacer o destrozar la foto.

Cuando empecé a hacer fotos de skate también miraba lo que hacía otra gente, así que empecé a leer artículos de revistas de patinadores sobre los viajes que se hacían por Europa y otros sitios bastante más lejanos. La verdad es que esto me interesó mucho. Los artículos además iban siempre acompañados de fotografías sobre la tabla, el estilo de vida, e imágenes de la zona que habían visitado. Poco a poco me hizo querer salir un poco de la fotografía de skate e intentar hacer algo nuevo. Con mucha cautela empecé el camino de la fotografía callejera y al cabo de poco estaba totalmente metido en ella. Me obsesioné como ya lo había hecho anteriormente con el patín.

Cuando visité algunas ciudades me di cuenta de la belleza y la inconsistencia de la vida en la calle. Empecé a ver una realidad más siniestra y bonita, y quise mostrarlo a través de mis fotos. Quería enseñar que no todo es perfecto, por mucho que creamos creer eso. Entiendo que algunas de mis fotos puedan ser un poco chocantes para alguna gente, pero mi objetivo es mostrar la vida fuera de la norma. En los últimos años he compilado mis imágenes en una serie fanzines que he llamado Municipality. Documentan lo que ya he mencionado antes, en las ciudades que he visitado como Belfast, Dublín y Barcelona, con un tema concreto en cada edición.

Desde mis inicios humildes hasta donde estoy he llegado a hacer cosas que nunca habría creído que podría cuando empecé. Pasar de incontables fotografías en revistas hasta tener mis fotos impresas en tablas (con 14:01 Skateboards). A veces pienso que todo esto es demasiado bonito para ser real. De todas formas sigo creyendo que solo estoy en la línea de salida, tengo aún mucho camino por hacer, pero estoy muy contento de tener el apoyo y la bondad de mis amigos y muchos desconocidos. Su empuje me ha llevado a donde estoy, gracias a todos.

Puedes seguir el trabajo de Craig Dodds en su Instagram.

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